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sábado, 12 de octubre de 2019

VOLVER


      Os pido disculpas a todos por llevar tanto tiempo sin actualizar el Blog. No he estado desaparecido exactamente. Pasé una época en la que necesitaba cuidarme y centrarme en mí. Y después, cuando me recuperé, volví a dar mis charlas sobre mi experiencia en primera persona con el TOC. Entre las charlas, mi trabajo, la novela que estoy escribiendo actualmente... no he tenido otro remedio que dejar el blog aparcado, esperando el momento oportuno para volver. 
     Ese momento es hoy. Estas semanas he recibido la alegre noticia de que Tocados ya ha entrado en su 3a edición y he tenido el honor de recoger el Premio Salud Mental 2019 otorgado por la Federación de Salud Mental de Castilla y León y -más recientemente- el Premio Quijote otorgado por la Federación Salud Mental de Castilla La Mancha. Mi madre dice que estoy recibiendo de vuelta por todo lo que he ido cultivando estos años. Ya sabéis, las madres... Yo estoy muy agradecido y, como suelo decir, hago lo que puedo, hasta donde puedo, lo mejor que puedo. 

“La Junta Directiva de la Federación ha decidido, por unanimidad, conceder a D. Damián Alcolea el Premio D. Quijote 2019, por considerar que sus valientes testimonios en primera persona han contribuido de manera esencial en la lucha contra el estigma en salud mental.
En una sociedad donde las personas con problemas de salud mental viven estigmatizadas, donde determinados problemas de salud mental conllevan exclusión y rechazo y otros se banalizan o no se afrontan, los testimonios en primera persona de D. Damián Alcolea suponen una mirada de esperanza para todo el colectivo de personas con sufrimiento psíquico y sus familias y una puerta hacia la lucha y la reivindicación de derechos.”

          El otro día viví una jornada muy especial en Toledo. Yo recogía el Premio Quijote otorgado por la Federación de Salud Mental de Castilla La Mancha. Estaba en mi región y parte de mi familia pudo trasladarse desde mi pueblo para estar en el acto. El momento en que di mi discurso fue muy emocionante. Muchas personas me pidieron más tarde si podían tener el texto por escrito y, por eso, he decidido sacar un hueco hoy para publicarlo en el blog. Probablemente, en las próximas semanas, vaya publicando algunos discursos más que he dado en el último año.  
           Espero que os guste. Os dejo una bonita foto de la jornada.    



Mi madre, mi hermana Sandra con mi sobrino Fernando, mi padre y yo.

DISCURSO DE AGRADECIMIENTO
PREMIO QUIJOTE SALUD MENTAL 2019
“UBUNTU”


Un antropólogo estaba estudiando los hábitos y costumbres de una tribu zulú de Sudáfrica. Se lo ocurrió poner una cesta llena de frutas y dulces a la ató un precioso lazo azul. La puso debajo de un árbol solitario y se alejó unos metros. Dibujó una línea en el suelo y llamó a todos los niños y niñas de la tribu. Entonces les dijo que se colocarían detrás de la línea y que cuando él diera la señal correrían hacia la cesta y que el primero en llegar se quedaría con todas las frutas y todos los dulces.
Los niños se colocaron tras la línea de salida y el antropólogo dio la señal pero lo que ocurrió después le dejó sin palabras. Inesperadamente, todos los niños se cogieron de las manos y corrieron juntos hacia la cesta. Cuando llegaron, se sentaron a disfrutar en grupo de todos los manjares. 
El antropólogo no se lo podía creer así que se acercó a ellos y les preguntó porqué había hecho eso. 
Una de las niñas dijo: Ubuntu. ¿Cómo cualquiera de nosotros podría estar contento si todos los demás están tristes? 
Él preguntó: “¿Qué significa Ubuntu?”  “Yo soy porque nosotros somos”.

El lema de este año del día mundial de la Salud Mental es Conecta con la vida.
Cuando uno vive con malestar psíquico hasta un grado que siente que es insoportable, lo que pasa es precisamente que desconectas de la vida.
Y lo sé porque como muchas personas, también lo he vivido.

Desde pequeño viví con miedo. Le tenía miedo a todo. Desde ir solo al baño a la oscuridad. Y pronto ese miedo se convirtió en sufrimiento. Y con el tiempo ese sufrimiento llegó a hacerse simplemente incontenible. Yo dormía mucho, todo lo que podía. No encontraba tiempo ni energía en ver a mis amigos. Sentía que no podía encontrar belleza en ningún lugar. Apenas comía ni tenía fuerzas para nada. No encontraba sentido en lo que antes me hacía feliz. Sentía que no tenía fuerza para vivir. Literalmente. 

Es imprescindible recordarlo: diez personas se quitan la vida al día en nuestro país. En 2017 se suicidaron 3.679 personas. En España, el suicidio lleva siendo la primera causa de muerte no natural durante 12 años duplicando al número de fallecimientos por accidentes de tráfico. Sin embargo, hablar de suicidio, de intentos de suicidio o de ideaciones suicidas sigue siendo un enorme tabú y suponiendo un auténtico estigma social.     

Yo tuve ideaciones suicidas pero afortunadamente volví a conectar con la vida. Y hoy quiero dar las Gracias a Dios por haberme ayudado a hacerlo. Y por haberme ayudado a convertir mis heridas en una herramienta de contribución. Por ayudarme a despertar conciencia colectiva en torno a la salud mental. Y por permitirme dar esperanza para seguir aunque solo sea a una persona. 

Como sociedad no podemos mirar hacia otro lado ni seguir dejando la conversación oculta como si fuera un motivo del que avergonzarnos. Y sobre todo, como dijo ayer Nel González, Presidente de la Confederación Salud Mental España, “no podemos poner la responsabilidad del malestar psíquico en los propios individuos que lo sufren”. Es una responsabilidad de nuestra sociedad tratar este tema de una forma integral y transversal pues las causas del sufrimiento psíquico son en la mayoría de los casos sociales y transversales. 

Decía Jiddu Krishnamurti, “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. 

Nuestra sociedad eleva a los altares del éxito social la juventud, la belleza física, la fuerza o la productividad. Constantemente recibimos señales constantes de que si no somos productivos no somos valiosos. De que si no somos lo suficientemente bellos no somos aptos. De que si somos demasiado mayores ya no somos importantes. De que si no somos lo suficientemente delgadas o masculinos o femeninas o inteligentes no merecemos ocupar un espacio. Y esas señales las recibimos en todas partes: a través de la publicidad, a través del acceso al mercado laboral... 

No nos damos cuenta de que la misma naturaleza patológica de nuestra sociedad es la primera responsable del malestar psíquico que padecen miles, millones de personas. 

¿Cómo puede una persona sensible mantener la cordura al ver que miles de personas mueren en el mediterráneo mientras Europa sigue vendiendo armas a los países de los que huyen? 
¿Cómo puede una persona sensible mantener la cordura al ver que el coste de la corrupción en España asciende a miles de millones de euros anuales mientras ve como familias enteras son desahuciadas?  
¿Cómo puede una persona sensible mantener la cordura cuando las personas que sacan de la tierra los alimentos que nos dan de comer cobran una miseria mientras los banqueros cobran cifras astronómicas?

¿Cómo puede una persona sensible mantener la cordura cuando la sociedad en la que vive la ha perdido completamente? ¿Cuando actitudes patológicas de odio, egoísmo, se convierten en la norma?
Y sin embargo, los bien adaptados son los cuerdos. Y los que sufrimos, somos los locos.         

Hoy me llena de orgullo estar en mi tierra para recibir este reconocimiento y doy las gracias a la Federación de Salud Mental Castilla La Mancha por haber convenido que soy merecedor de este Premio Quijote. 

Y me gustaría dedicárselo:
-En primer lugar, porque lo que se recuerda sigue vivo, a los que ya no están porque no pudieron más. Porque no encontraron la manera de seguir. Porque perdieron toda esperanza. 
-A los que sufren tanto y están tan desesperanzados que la idea del suicidio se ha hecho para ellos una compañera. Sois importantes. Sois necesarios. Buscad la luz. Volved a conectar con la vida. 
-Al Movimiento Asociativo de Salud Mental y al Comité de Salud Mental en primera persona que tan gran labor está haciendo por conquistar espacios en los que se oigan voces de personas que viven con diversidad psíquica.
-A las familias, que luchan por los derechos y la dignidad de sus familiares con malestar psíquico y que les animan a usar su voz y a vivir con orgullo.
-A los profesionales de los servicios de salud mental pública de Castilla La Mancha que - a pesar de la precarización y de la falta de recursos- luchan por ofrecer una atención digna, humana y de calidad.
-Y por último me vais a permitir que se lo dedique a toda mi familia pero en particular: a mi madre, a mi padre, y a mis hermanas Cortes y Sandra. Sé que a veces ha sido difícil. Gracias por, en muchos momentos, solo estar ahí, a mi lado sin juzgarme pues eso era lo que más necesitaba.

Yo, como el Quijote, como todos los que estamos aquí hoy, soy solo un loco soñador que cree que otro mundo es posible. Pero ese mundo solo será posible si lo hacemos posible. No hay ya tiempo de esperar que todos nos queramos decidir a hacerlo. Ese mundo nuevo ya está aquí y en él todos tenemos un espacio y nadie es más que nadie. 
Y en ese mundo que sueño la Salud Mental tendrá el valor y la importancia que se merece. Por parte de la sociedad y por parte de las administraciones. La gente hablará sin miedo de malestar psíquico y de suicidio, ya que se ha comprobado que hablar de ello ayuda a prevenirlo. Las personas no tendrán que esperar meses para ser atendidas por un psicólogo de la seguridad social cuando se encuentran al borde del abismo. Y nuestra sociedad pondrá el valor en lo verdaderamente importante. 

Decía el activista por los derechos LGTB Harvey Milk, “tenemos que darle a la gente esperanza”. Es nuestra obligación darle a la gente esperanza. Sobre todo, como él decía, a las personas que sienten que se encuentran en los márgenes de nuestra sociedad: a las personas migrantes, a las mujeres víctimas de la violencia machista, a las personas que viven en las prisiones, a las personas sin hogar... 
Es responsabilidad de todas y de todos escuchar al otro, estar al lado del otro sin juzgar. En definitiva, es responsabilidad de todas y de todos ayudar a los demás a conectar con la vida. 
Y recordar siempre que “yo soy porque nosotros somos”.


Damián Alcolea 
Toledo, 10 de Octubre de 2019 



miércoles, 29 de mayo de 2013

POR FIN LA PAZ (CONSEJOS PARA LA PAZ INTERIOR)


"Nada te puede traer Paz más que tú mismo."
Ralph Waldo Emerson

   El sábado por la noche volvía a casa después de ver una obra de teatro. Caminaba bajo la luz de la luna mientras buscaba una canción que escuchar en el móvil. Me encanta caminar mientras escucho música a través de mis auriculares. Saqué éstos del bolsillo de mis vaqueros y le di al play. Caminé y caminé mientras escuchaba el bellísimo tema principal de la maravillosa película "Expiación". Mientras la música penetraba en mí, yo observaba a cada persona con la que me cruzaba. La vida me rodeaba. Y yo estaba absolutamente anclado en ella. De pronto, una sensación de conmovedora satisfacción me inundó. Y me di cuenta de lo que pasaba. 
   Por fin, no había obsesiones, no tenía la necesidad de pensar en nada ni de repetir compulsivamente ningún ritual mental. Sólo estaba viviendo. Conectado con el presente. ¡Dios mío, qué paz tan maravillosa! Es un sentimiento tan desconocido para mi. Podría definirlo como un estado de conexión contigo mismo y con lo que te rodea absolutamente ausente de juicios y de miedos. 
   Tan pronto como terminaba la canción le volvía a dar al play. Observaba los tejados de las casas, la gente tomando cervezas en las terrazas, las parejas de enamorados, los "relaciones públicas" de los locales del barrio tratando de convencer a la peña de que entraran en el bar de turno... Todo me pareció tan maravilloso. Era como si durante esos minutos, por primera vez en muchos años, mi toc se hubiera tomado unas completas vacaciones. Y lo que hasta ahora había sido una sensación efímera de apenas unos segundos en alguna ocasión, se convirtió aquella noche en todo un paseo de quince minutos sin ningún tipo de obsesión ni de preocupación. 
   Éste es, sin duda, un signo inequívoco de que voy por buen camino en mi lucha por vencer el toc y en mi búsqueda de la Paz Interior.
   Me gustaría compartir con vosotros los pequeños consejos que trato de seguir para alcanzar la Paz. Son acciones muy sencillas, pero que -repetidas y convertidas en hábitos- tienen el poder de cambiar la existencia de una persona al igual que la constancia de un arroyo que fluye sobre su propio caudal tiene el poder -con el paso del tiempo- de pulir las rocas. Son recomendables para todo el mundo, aunque -qué duda cabe- de que para nosotros -los Tocados- tienen un valor añadido. 
   Obviamente, estas recomendaciones no implican dejar la terapia que estés llevando a cabo con tu psicólogo ni abandonar el tratamiento farmacológico (si ése es tu caso). Aunque por sí solas tienen un inmenso poder, son medidas complementarias a lo que ya estés haciendo con tu terapeuta. 
1* Conéctate con las maravillas de la naturaleza, aunque sea en un parque cercano en tu ciudad. Observa la inconmensurable belleza de un simple árbol.
2* Conéctate con la humanidad de la gente a tu alrededor. Trata de observarles sin juicios. Están tan perdidos como tú. Y también son capaces, como tú, de las más grandes hazañas. 
3* Intenta meditar de vez en cuando. En un rincón tranquilo que consideres especial (o apropiado) de tu propio hogar. Puedes encender una vela y poner a quemar algo de incienso. Cierra los ojos y respira conectando contigo mismo, tratando de dejar que los pensamientos pasen como si fueran nubes tras las que se esconde el firmamento más bello y tranquilo que has presenciado jamás. 
4* Trata de parar en tu día a día regularmente para dedicar unos instantes a respirar profundamente. Si puedes además, cierra los ojos. Si no, respira mientras observas las maravillas del Universo a tu alrededor. Aunque el sitio donde vivas no sea el paraíso, hay pequeños milagros por descubrir muy cerca de ti. Una flor abriéndose, un pájaro polinizándola, un cielo azul o una brillante estrella.
5* Tómate "vacaciones conscientes" de tus preocupaciones. De vez en cuando, negocia contigo mismo espacios libres de obsesiones, preocupaciones y miedos, como los espacios libres de humos en los aeropuertos hace unos años. Eso no quiere decir que no seas consciente de que están ahí, pero es como si les dijeras: "Durante este rato -que puede ser para empezar un sólo minuto para después ir subiendo paulatinamente- os voy a dejar fuera de mi mente porque este minuto es para mí. Y sólo para mí. Si no me molestáis durante este minuto, cuando acabe volveré a vosotras." Lo cierto es que cuando tomas estas "minivacaciones" y vuelves a tus obsesiones, no suelen ser tan fuertes como cuando las dejaste y -con el tiempo y la práctica constante- tienden a debilitarse y a aparecer cada vez más espaciadamente. 
6* Escribe sobre tu proceso, sobre tus preocupaciones y obsesiones. A menudo, escribir sobre ello, nos ayuda a ver lo irracionales que son nuestras obsesiones en la mayoría de los casos y nos hace ser más fuertes la próxima vez que llamen a la puerta para no salir a abrir. Puede ser un diario personal, un blog, un cuaderno de notas, hojas de papel sueltas o servilletas. Puedes escribir y después tirarlo. Pero te recomiendo guardar lo que escribas, pues podría serte de gran ayuda en el futuro. Cuando he tenido épocas malas recientemente, me ha ayudado releer entradas antiguas de mi blog y he podido, así, apreciar y celebrar mi evolución aún cuando no estaba en mis mejores días. 
   Eso es todo por hoy. Espero que os sirva y hayáis disfrutado los vídeos que hay enlazados. 
Por favor, escribid en comentarios si hay alguna medida que sigáis vosotros en vuestra búsqueda de la Paz Interior, sobre todo si no está en esta lista. Puede ayudar a otros. 
   Gracias y Paz para todos.


miércoles, 22 de mayo de 2013

UNA BUENA PERSONA

"No conozco la clave del éxito pero sé que la clave 
del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo."
Woody Allen
   Estas últimas semanas, hemos estado trabajando en las sesiones con mi psicóloga en mi concepto sobre lo que significa ser una buena persona y las creencias (erróneas) que tengo al respecto. 
Hemos descubierto que mi noción de lo que supone ser una buena persona es imposible de alcanzar (al menos sin causarme daño a mi mismo) y que poseo (como poco) un par de creencias erróneas -sostenidas a su vez por ese concepto- en las que mi trastorno obsesivo-compulsivo se justifica para actuar en la mayoría de las ocasiones.
Así que conocer esta información, cuestionarla y reformularla es primordial en mi caso. 
   Una de esas "creencias erróneas" es que, para considerarme buena persona y que la culpa (y la ansiedad que la sigue) no me devore por dentro, "tengo que hacer feliz siempre a mis seres queridos" (entiéndase por "seres queridos" principalmente a mi familia). 
La segunda creencia es que "tengo que evitarles siempre cualquier dolor o malestar".
Como dijo mi psicóloga, no hay nada patológico en estas creencias en sí mismas. Es normal que queramos hacer felices a nuestros seres queridos y evitarles malestar, disgusto o dolor. 
El problema viene con el enfoque, en este caso reflejado por la palabra siempre. No es posible hacer siempre felices a los demás. No es posible evitarles el dolor por el que -por suerte o por desgracia- todos nos topamos en algún momento de nuestra existencia. O, al menos, no es posible evitárselo siempre
   Me he dado cuenta de que esto es una fuente de gran frustración para mi. Y uno de los pilares más fuertes de mi toc. Mi concepto de lo que supone ser una buena persona. Pues a veces, para agradar a los demás y así, alcanzar mis estándares de "buena persona", siento que me tengo que traicionar a mí mismo. En mi día a día, no haciendo cosas que realmente deseo, no diciendo lo que realmente siento o haciendo algo que realmente no me apetece hacer. Y en la intimidad de mi toc, cediendo una y otra vez a mis compulsiones para no sentir la insoportable ansiedad y culpa resultantes de esas creencias.
   Esto me ha llevado a investigar sobre qué supone ser una buena persona en realidad. Si pienso en buenas personas "míticas" como la Madre Teresa o Gandhi, me doy cuenta ahora de que para ser quien fueron y hacer lo que creían que debían hacer, desagradaron y confrontaron a mucha gente. Se escucharon a sí mismos y fueron lo suficientemente valientes como para obrar en consecuencia.
      Cuando pienso en gente que considero buenas personas en mi vida, me doy cuenta ahora de que no son perfectos, no agradan constantemente a los demás ni dicen siempre la palabra correcta. 
En definitiva, son humanos. Y no por ello dejan de ser "buenas personas". 
   En mi investigación sobre lo que supone ser una "buena persona" me topé con una definición en la web (cuya autoría desconozco) que me pareció acertadísima y que quiero compartir con todos vosotros: "Si uno tiene el coraje de ser quien es, con sus virtudes y defectos; si uno se decide a ser honesto con sus deseos más profundos, vivirlos y defenderlos, entendiendo que uno es uno más en un mundo lleno de gente; si uno tiene la humildad de decir "no sé" cuando no sabe, entendiendo que nadie nace sabiendo todo y que hay todo por aprender, eso es ser bueno (al menos con uno mismo)."
Y yo estoy seguro, de que eso es ser bueno también con los demás. Al menos, eso creo.

pd: como regalito a mis seguidores, comparto este vídeo inspirador que tiene que ver con mi entrada de hoy. Se llama "The Kindness Boomerang" y espero que -como mínimo- os saque una sonrisa.